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martes, 7 de junio de 2011

El mercado de ideas y la responsabilidad de una preciada libertad.

"La libertad significa responsabilidad. Es por eso que la mayoría de los hombres la ignoran"
George Bernard Shaw


Hace un par de meses, en clase de lectura crítica y analítica, inicié una discusión con mis alumnas promovida en mucho por aquello de lo que hablaba en mi entrada pasada: la creciente obsesión por estar pegadas al teclado de un teléfono, a un chat, a una red social. Esta discusión surgió también por una frase que llegó a mí vía un RT (retuit, citar a alguien en Twitter) "Pareciera que en estos días hay más columnas que lectores”.

 La pregunta que lancé al aire fue: ¿Por qué la necesidad de comunicar? ¿Por qué tal necesidad de ser escuchado, o para el caso también leído? Lo que vino a continuación, y de lo cual hablaré ahora, quedó por diversos motivos, archivado en el folder (de mi teléfono móvil por cierto) de "notas para entradas varias" y no fue sino hasta hoy, cuando en todos lados se habla sobre libertad de expresión, que recordé que había material al respecto, y que por supuesto recordé era momento de actualizar el blog.

No, no me malinterpreten, en ningún momento mi pregunta pretendía cuestionar el derecho universal, fundamental, garantía individual de la libertad de expresión. La respuesta obvia hubiera sido: Buscamos comunicarnos porque somos seres humanos y está en nuestra genética y en nuestra psicología. Punto final. La discusión se encaminó más hacia el de qué manera y qué busco comunicar. Es cierto; el boom de las redes sociales, los blogs, y demás espacios de opinión, en su mayoría virtuales, han vuelto a la libertad de expresión un asunto más democrático (¿o accesible sería lo correcto?) Recuerdo mis años universitarios en los que si soñabas con escribir y con que te leyeran, la única manera de hacerlo era colaborando en algún medio. ¡Lejanos tiempos aquellos!

Las respuestas recibidas fueron desde un “Porque necesito que alguien me escuche”, a un “porque es parte de pertenecer a un grupo”, “porque realmente creo que lo que quiero decir es importante “y hasta el “porque si estás en Twitter, o en Facebook o tienes un blog eres alguien”. ¡Interesante.!

Estrictamente hablando de la libertad de expresión, podría decir que cualquier persona tiene el derecho de publicar aquello que tenga ganas de publicar siempre y cuando, y tal como lo menciona el artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos “El ejercicio del derecho (…) esté sujeto a responsabilidades ulteriores, las que deben estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para asegurar: El respeto a los derechos o la reputación de los demás, o  la protección de la seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral públicas.” Obviamente no se trata de aclarar aquí qué implica cada uno de los conceptos anteriores pues nunca terminaría y además nunca nos pondríamos de acuerdo.

A lo que voy, y que finalmente fue a la conclusión a la que se llegó en aquella clase es: Es poco responsable tener tal cantidad de medios a nuestra disposición y utilizarlos por el simple hecho de querer estar “in”.  No cuando en los últimos meses hemos visto el verdadero alcance que las redes sociales y las comunidades virtuales de intercambio de ideas, principalmente en manos de jóvenes, han tenido para lograr cambios sociales (tristemente en latitudes lejanas a la nuestra). Es poco responsable que lejos de ver estas opciones como medios para desarrollar un espíritu, pensamiento y actitud críticos,(y esto quizá paradójicamente implica, callar algunas veces antes de hablar) las volvamos en muchas ocasiones medios para aliviar lo que tan atinadamente una de mis hoy ex alumnas, conceptualizó como “diarrea mental” (sic). Y finalmente, creo también, que es poco responsable, el no comprometerse ante las palabras, las ideas y las reflexiones de los demás; de quienes están intentando dar un paso quizá por lograr un pequeño cambio. De continuar en esta actitud pasiva de simples espectadores y del “total, seguro en uno de esos tantos blogs…alguien lo va a escribir”




2 comentarios:

@DiogenesCFG dijo...

Los mismos límites de la libertad de expresión están puestos bajo la interpretación de que no hay derechos absolutos, sino de que son graduables y uno puede ser suspendido en virtud de otro de la misma jerarquía o superior.
En cuanto a la necesidad de comunicar, lamentablemente sucede que hay mucha gente dispuesta a hablar, poca a escuchar. Si bien el derecho a la libertad de expresión trae consigo la obligación correlativa de respeto por parte de un sujeto universal, creo que además debería traer una obligación implícita de atender a aquello que quiere ser comunicado por los demás. En lenguaje claro: si quieres hablar, aprende a escuchar.

tonymoca dijo...

Creo que todos tenemos necesidad de decir, de hacer, lo que sea cuando sea y como sea, la facilidad que ahora dan las redes sociales han hecho de esa necesidad algo muy fácil de llevar a cabo, habría que ver cuántos de esos textos en la red, cuántos de esos tuits, blogs, cuánto de todo eso tiene realmente un contenido enfocado a la libertad de expresión y no nada más escribir por escribir. En lo personal, tengo un blog y escribo en el por puro gusto, no por obligación o por querer ser notado.
Existe esa delgada línea en la que libertad se vuelve libertinaje, incluso en la expresión se nota y ya no es lo mismo.

Saludos, buen post!

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