Regreso al blog; deseo que esas ideas que de repente parecen grillos en mi mente y que aparecen y que saltan y que me mandan flashazos dejen de estar acumulándose en lo intangible y puedan encontrar su lugar aquí. Lo hago, me agarro a él mientras me suelto de otras cosas.
En las últimas semanas, mientras vivo entre cajas y maletas, me he tenido que detener a pensar en lo importante, en lo indispensable, en lo irremplazable. ¡Qué apego somos capaces de desarrollar a lo material! y de repente un día, ya sea por elección, ya sea por necesidad, o ya sea por decisión del destino te encuentras soltando hilitos de globos, y ves cómo los globos se alejan y hay unos que intentas alcanzar, y hay otros a lo que hasta les soplas y les aplaudes mientras les dices adiós.
A las personas no estamos tan acostumbrados a soplarles y aplaudirles mientras les decimos adiós; aunque definitivamente hay ocasiones en que eso debería ser una prioridad...hay personas de las que es indispensable desafanarse...pero no es el caso aquí. Esos apegos de amor, de cariño, de compañerismo, el corazón nunca los suelta; simplemente aprende a abrazarlos y a sentirlos a la distancia. Si es real, será recíproco.
Hay unos pocos objetos en mis cajas y maletas, hay otros más que están iniciando una nueva vida con alguien más en algún otro lugar. Hay personas que decidieron no ser más parte de mis apegos,;hay otras más a las que estoy soltando sólo en el plano físico. Y me encamino a la fila de un paseo más en una nueva montaña rusa.


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